Señores, el sistema binominal está colapsado. Son muchas las muestras del fenómeno, entre ellas el envejecimiento de nuestro padrón electoral, el nihilismo político de los más jóvenes, la incesante necesidad de cambio social, la reprobación de las personas a la conducción política de los bloques políticos predominantes, la salida de notables personeros en cada uno de sus bandos, con distintos destinos.
Podemos elucubrar mucho sobre el tema. Hace algunos días leía un post de Tironi en el que abordaba la "discolización". Análisis parcial, en que de una forma u otra se defiende como beneficiosa la ordenación de bloques binominales en la política. En otro, se refiere a la tesis de Carlos Ominami, en cuanto él "defendía la tesis de que, con el fin de la transición, había q poner fin a este híbrido llamado Concertación, donde se confunden social-cristianos con social-demócratas, y aclarar las cosas: por un lado la DC, por otro la izquierda (PS+PPD+PRSD), y al frente la derecha; pero c/u con su identidad y objetivos, y todos compitiendo sin complejos entre sí. Escribió varios “manifiestos” con esta tesis. Pero la idea nunca prendió. El PS, así como todos los otros partidos de la Concertación, se sienten cómodos en ella y no quieren volver a los 3/3, como propone Ominami."
Ante esto yo me pregunto, ¿no será tal vez que la no participación actual de los jóvenes en política, sumado a la inscripción automática, sumado al efectivo tedio y desaprobación que existe en la comunidad respecto de los bloques políticos binominales actuales, dé cuenta de un inconsciente histórico de tres tercios. Yo creo que efectivamente la apuesta de futuro, y por lo tanto de presente, que debe adoptar Marco, es precisamente dar cuenta de ese “tercio excluído”? ... tal vez haya que revisitar la idea de Ominami …
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