
Los avances en medicina y en otras áreas, han permitido que las expectativas de vida hayan aumentado significativamente. Nosotros, como sociedad y como individuos, nos enfrentamos al desafío de generar las condiciones necesarias para que el estado psico-emocional de nuestros ancianos logre asimismo mejorar sustancialmente. Justamente ayer comentábamos con unos amigos que, actualmente, llegar a los 90 años se estaba considerando como algo mucho más natural que años atrás. Hoy se publica en El Mercurio un artículo al respecto que quisiera compartir con ustedes.
Permanecer activos en la "cuarta edad":
Para ellas la vida recién comienza a los 90 años
Son cuatro mujeres totalmente vigentes que derriban el antiguo estereotipo de la senilidad. ¿Su secreto? Amigos, arte, hobbies y un deseo por hacer cosas que no repara en la edad.
Débora Gutiérrez A.
Todos los viernes a las 15:00 horas Cristina Herrera Marín espera con ansias a su nuevo alumno. "Es toda una promesa", dice risueña, mientras hojea unas partituras para las clases de piano. Matías, cuenta, lleva sólo tres meses estudiando, pero ya muestra un talento innato para este instrumento. Cristina hace clases regularmente a niños, jóvenes y adultos mayores.
Aunque no lo parezca, hace más de 30 años que está jubilada de
Amor a las letras
La vitalidad para María Estela Lorca, a sus 91 años, viene de la compañía de los amigos, los nietos, los hijos y, en especial, las "letras". Escribe libros, asiste todos los lunes a un taller de lectura y pertenece, hace más de 20 años, a un grupo de literatura inglesa. Pero sus actividades con las letras no terminan ahí. A pesar de hablar perfectamente francés e inglés, ahora su obsesión es el italiano. Por eso acude semanalmente a un taller que imparte
Y ella no es la única mayor de 90 que asiste a las actividades de Vitamayor. Tanto así, que en 2008, la institución hizo un homenaje a 16 socios activos que tenían más de nueve décadas. "Siempre he tenido inquietudes, más allá de mi pequeño mundo y, de alguna manera, eso me mantiene ocupada. No me acuerdo de los achaques, de mis 91 años, del tiempo que pasa, sólo de que tengo el privilegio de seguir disfrutando de la vida, asegura María Estela. "Lo que dejó el huracán" es el nombre de su primer libro de cuentos, que editó a los 90 años.
Llegar a los 100 años no es fácil y en Chile es casi una rareza. Pero Ilse Schnell continúa activa e incluso asistiendo a talleres de actividad física. "Ahora no puedo hacer grandes proezas, aunque necesito moverme y estar quieta nunca me ha gustado. Pero cuando los días me obligan a estar en casa me dedico a escribir poemas", dice en un aún imperfecto español. Ilse es alemana y, por lo mismo, escribe poemas en ese idioma. Sus amigos, cuenta, siempre esperan que los entretenga con poesía cuando celebran un cumpleaños.
Los lunes y martes son los preferidos de Ilse, porque va a las clases de gimnasia que realiza el Departamento del Adulto Mayor de Providencia. En ese mismo lugar, Haydeé Franco (90 años y ex profesora básica) se encuentra con sus compañeras. La excusa, confiesa, es cocinar o hacer cerámica en frío. "En realidad no hago mucho, advierte, pero me entretengo tanto". Para Haydeé, las exposiciones son su debilidad. "La última a la que asistí fue en el Centro Cultural de
(A modo de homenaje a mi querida suegra que cumplirá 90 años en noviembre).






