Al fin un estudio que se da cuenta que el problema no son las personas que aman la música y que utilizan programas de intercambio. La industria no puede culpar a los usuarios de algo que miraron de lejos y ante lo cual reaccionaron tarde e intentando para algo imparable. El mercado cambió y llegó el momento en que los sellos y músicos deben adaptarse a los usuarios, no al revés.
Aquí va lo que encontré:
Cuantas más canciones descargas, más música compras. Por lo menos eso es lo que sucede en Reino Unido según un reciente estudio publicado por el diario The Independent. Dicho informe demuestra que las personas que descargan contenidos en Internet son también las que más música compran comparadas con las que dicen no ser consumidores habituales de las redes P2P. Así, y según la encuesta, los usuarios de programas de intercambio gastan una media de 77 libras, es decir, 33 más de lo que dicen gastar los que no descargan archivos en la Red.
Tal y como señala el estudio, en Reino Unido “se estima que siete millones de usuarios descargan canciones protegidas con copyright”.
Así, el nuevo estudio, que demuestra que los que más descargan son los que más consumen y más música compran, da al traste con las sistemáticas medidas impulsadas por los Gobiernos para frenar esta práctica en la Red.
Según el informe, los que utilizan programas de intercambio “gastan más dinero en música que los demás”. Así, los que se declaran consumidores de las redes P2P “gastan una media de 77 libras al año en música, 33 libras más que los que dicen no haber descargado nunca música en la Red”.
"El último enfoque del Gobierno no ayudará a apuntalar una industria musical en crisis. Los políticos y las compañías de música tienen que reconocer que la naturaleza del consumo de música ha cambiado, y los consumidores exigen precios más bajos y un acceso más fácil", según ha declarado Peter Bradwell, uno de los responsables del estudio.
Por su parte, la asociación Fonográfica británica (BPI) cree que estas descargas, si se contabilizan como canciones de menos vendidas, costarán a la industria 200 millones de libras. EPF






