
Es como en un cuento de hadas. Una lujosa ciudad adentro de otra. Es el
Emirates Palace, uno de los únicos dos hoteles siete estrellas que hay
en el mundo (el otro es el Burj Al Arab de Dubai) y uno de los orgullos
de Abu Dhabi. Un palacio árabe que es, además, un sitio obligado de
visita para los turistas, ya que está situado en el centro de la
capital de los Emiratos Arabes. Porque impacta por su arquitectura y
porque desde la puerta de acceso uno tiene la sensación de estar
ingresando en un sueño. Donde todo brilla. Donde todo es perfecto.
Donde el lujo es moneda corriente.
La recorrida por el lobby
tiene su primera parada en un árbol de navidad gigante. Y ahí nomás, un
restaurante. No es el único. Hay otros siete. El hotel es tan inmenso
que para recorrerlo se recomienda hacerlo con los guías. Zambullirse en
su interior es como entrar en un laberinto. Uno puede entrar, casi sin
darse cuenta, al Palacio de Conferencia Central, el salón donde los
jeques árabes cierran negocios millonarios. Es mirar para los cuatro
costados y encontrarse con decoraciones de oro.
Todas las
habitaciones -en total son 394- tienen su balcón o terraza individual.
¿Cuánto vale una noche en la más económica? Alrededor de 1.030 dólares.
En cambio, si uno quiere hospedarse en la Grand Palace Suite, que tiene
una extensión de 680 metros cuadrados, debe desembolsar una suma
cercana a los 15.000 de la moneda estadounidense.
Por eso no
extraña que el Emirates Palace tenga su playa privada, de 1,3
kilómetros cuadrados. Como tampoco dos piscinas de dimensiones
exorbitantes. Con sus toboganes. Con sus bares en el agua. Con
hidromasaje. Y para los amantes del deporte tampoco faltan actividades:
hay canchas de fútbol, de tenis, gimnasios, spa. Como para no olvidarse
de que se está en la misma ciudad donde se juega un torneo de fútbol
con los mejores equipos del mundo.
Fuente: Clarín










Comentarios recientes
hace 5 días
hace una semana
hace una semana
hace una semana
hace una semana