
Haití fue sacudido ayer por un fuerte terremoto que derribó edificios y dejó una gran cantidad de muertos y heridos en la capital del país, el más pobre del Hemisferio Occidental. Un funcionario asistencial dijo que había en varias zonas del país “un desastre y caos totales”.
El terremoto de magnitud 7.0, cuyo epicentro estuvo en tierra firme
a sólo 15 kilómetros de la capital, Puerto Príncipe, hizo entrar en
pánico a la población en las calles de la ciudad, mientras una nube de
polvo y humo de los edificios que se desplomaban se elevaba hacia el
cielo.
El sismo dejó centenares de muertos, sin que sea posible de momento
hacer un balance, indicó anoche la emisora haitiana Radio Metropole,
captada en Cuba.
El Palacio Nacional, la sede del Parlamento, la Catedral y otros
edificios públicos de la capital haitiana fueron derribados según la
emisora. El terremoto también provocó daños serios a las sedes de los
ministerios de Finanzas, Trabajo, Comunicación y Cultura, el Palacio de
Justicia y la Escuela Normal Superior.
En República Dominicana, un país que comparte con Haití la isla
caribeña, la población entró en pánico, pero no se reportaron víctimas.
Mientras la oscuridad caía en medio de escenas de caos y gritos de
las víctimas, los habitantes trataban desesperadamente de desenterrar a
los sobrevivientes o buscaban a sus familiares desaparecidos entre los
escombros. Funcionarios estadounidenses reportaron que había un reguero
de cadáveres en las calles.
El embajador de Haití en Estados Unidos, Raymond Alcide Joseph, dijo
a la cadena televisiva CNN que “mi país enfrenta una importante
catástrofe”.
Las comunicaciones quedaron cortadas casi por completo, lo que hacía
imposible tener una información clara de los daños, mientras las
réplicas sísmicas seguían remeciendo un país donde la situación de
pobreza es desesperada y donde muchos edificios son endebles. En muchos
lugares no había suministro de electricidad. El aeropuerto de Puerto
Príncipe fue cerrado tras el sismo.
Cascos azules, desaparecidos
La sede de la misión de Naciones Unidas en Haití resultó gravemente
dañada y varios miembros del personal están desaparecidos, dijo el
organismo en un comunicado. Naciones Unidas puede confirmar que la sede
de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití
(Minustah) en Puerto Príncipe ha sufrido graves daños junto a otras
instalaciones de la ONU”, dijo en un comunicado emitido en Nueva York.
La ONU tiene desplegada en Haití una misión de asistencia que cuenta
con cerca de 6 mil 700 militares procedentes de 17 países y ya
participó en el socorro a las víctimas de los huracanes que afectaron a
Haití en 2004 y en 2008.
Karel Zelenka, representante de los Servicios Católicos de Ayuda en
Puerto Príncipe, dijo a algunos colegas estadounidenses, antes de que
se perdiera el servicio telefónico, que “debe haber miles de personas
muertas”, de acuerdo con la vocera del grupo asistencial, Sara Fajardo.
“El informó que había un desastre y caos totales, que nubes
gigantescas de polvo rodeaban a Puerto Príncipe”, dijo Fajardo desde
las oficinas de la organización en Maryland.
El terremoto ocurrió a una profundidad de 8 kilómetros. El último
sismo de esta magnitud ocurrió en 1751, reporto The New York Times.
Otro analista del servicio Geológico, Dale Grant, dijo que éste fue “el
terremoto más intenso registrado en esta zona”.
Don Blakeman, analista del servicio Geológico en Golden, Colorado,
dijo que Haití fue sacudido por más de 20 réplicas, las dos principales
de magnitudes 5.9 y 5.5.
El Servicio Meteorológico de Estados Unidos emitió una advertencia
tsunami para Haití, la República Dominicana y las Bahamas, que luego
fue levantada. Cuba desalojó a los pobladores del municipio de Baracoa,
tras la alerta.
El presidente estadounidense Barack Obama dijo que su país está
listo para ayudar a la nación caribeña. El Departamento de Estado,
USAID y el Ejército estadounidense estaban trabajando para coordinar la
asistencia.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo que sigue de cerca la evolución de la tragedia.
Buscan a mexicanos
El gobierno de México dijo anoche que unos 80 mexicanos están
radicando en Haití, sin que hasta el momento esté en condiciones de
reportar cuántos de ellos fueron afectados por el sismo. La Cancillería
dijo que sólo se logró contactar a algunos de ellos.
El presidente Felipe Calderón expresó a nombre del pueblo de México
su más sentida solidaridad con el gobierno y la sociedad de Haití por
la difícil situación que se vive. En las próximas horas se enviarán a
equipos de expertos en búsqueda y rescate, así como víveres de los
almacenes de la Secretaría de Desarrollo Social. Dos chilenas desaparecidas Dos chilenas se encuentran desaparecidas tras el terremoto que sacudió ayer a Haití. Así lo confirmaron fuentes de las fuerzas de paz de nuestro país que se encuentran en dicha isla. Una de ella es María Teresa Dowling, esposa del jefe de las fuerzas de paz de nuestro país, el general Ricardo Toro, que en el momento del sismo se encontraba en el Hotel Le Montana de Puerto Príncipe, uno de los más afectados con el movimiento telúrico y que se derrumbó con 200 personas en su interior. Mientras que la otra persona trabajaba en el cuartel general de Murió un casco azul argentino El cabo
primero Gustavo Ariel Gómez, de la Gendarmería Nacional, murió como
consecuencia del terremoto que se abatió en las últimas horas en Haití,
según informó hoy la fuerza. Gómez tenía 33 años, había nacido en la provincia de Buenos Aires, y
era padre de dos hijos, de 3 y 4 años, mientras formaba parte de la
misión de Cascos Azules en esa isla caribeña desde abril del año pasado. Primeramente, el Estado Mayor Conjunto había informado que no había
víctimas argentinas por el terremoto que tuvo como epicentro a la
capital haitiana de Puerto Príncipe, pero luego se detectó el cuerpo
sin vida de Gómez. Al menos cuatro soldados brasileños y una doctora brasileña murió en Haití La doctora Zilda Arns es una de las víctimas del terremoto. Zilda estaba en una misión humanitaria y en el momento del terremoto estaba caminando con un sargento del ejército brasileño. Algo similar le pasó al teniente Bruno Ribeiro, el sargento segundo Davi Ramos de Lima, el soldado Antonio José Anacleto y el soldado Tiago Anaya Detimermani, todos del 5º Batallón de Infantería Liviana, de Lorena, Sao Paulo.







