"Estaba en mi casa la noche del
terremoto. Mi señora, Frida, ya dormía y yo aún estaba despierto.
Inicialmente fue un movimiento sísmico menor y luego agarró fuerza. En
ese punto me di cuenta de que era muy grande. En la casa estuvimos sin
luz unos tres días incluso. La primero que uno piensa cuando pasan
cosas como éstas es en la familia. Afortunadamente, mi esposa estaba
conmigo y mi hijo y nietos están en EEUU, por lo que me tranquilicé. Mi
experiencia como arquitecto jefe del Servicio Médico Nacional (Sermena)
durante 25 años me indicaba que este no era un simple temblor. Viajé en auto desde mi casa en San Damián hasta la torre. A las 4.10
de la mañana ya estaba en el edificio. A esa hora llegó también Víctor
García, gerente general de Sencorp, mi oficina de arquitectura, y otros
profesionales. Al poco tiempo ya habíamos unas 20 personas. Ahí
entramos a la obra. Lo primero que miramos eran los subterráneos, donde
se puede ver el real impacto en los muros y los pilares, pues son la
estructura del edificio. Afortunadamente no había pasado nada. Revisé
varios de los niveles de subterráneos y subimos hasta el piso 6. Yo ya
había dado la orden de no utilizar los ascensores hasta que la empresa
los revisara y dijera que estaba todo bien. No hubo ningún problema, sólo un balcón que cedió, pero no es parte
de la estructura, sino algo que fue instalado con posterioridad.
Además, se rompió una cañería en uno de los pisos, pero es un tema
menor. No existe daño estructural en el edifico. Pasamos la mejor prueba en el mundo para un edificio de esta altura
de hormigón armado. Nos sentimos contentos por haber resistido. Pero
aún no teníamos información de qué había pasado en otras zonas. Después de ver Titanium La Portada, fuimos al edificio El Bosque
500, donde tengo mi oficina, luego al San Luis, en construcción, y
finalmente al edificio de la Industria. El sábado me quedé hasta cerca
de las 6.00 en la obra, vimos la televisión y nos dimos cuenta del
impacto del terremoto. Fue impresionante y doloroso. Luego partí a mi
casa a ver a mi esposa, bañarme y tomar desayuno. A las 8.00 ya estaba
de vuelta en Titanium. Ya a esa hora comenzaron a llegar más
profesionales y hasta capataces y obreros. Todos ellos tenían bien a
sus familias. En la noche del sábado, le dije a mi esposa: 'Debemos estar
orgullosos de la gente que trabaja con nosotros, los constructores,
ingenieros, calculistas'. Pasamos la prueba. Contar con los
profesionales y los proyectos adecuados fue la clave. Los arquitectos
debemos proyectar para que a los edificios no les pase nada. Los
ingenieros les ponen las cifras, los números, pero la forma es dada por
los arquitectos. Estaba tranquilo porque diseñamos a prueba de sismos. Además, le
pusimos disipadores de energía a la torre, los que ayudaron a resistir
aún más. Estos funcionaron perfecto, y ello se comprueba porque la
pintura quedó descascarada. Se nota que hubo trabajo y la gente lo
reconoce. Estamos siendo solicitados por varias compañías para el
arriendo de las oficinas de la torre, porque ven que resistimos como
ningún otro. Hoy tenemos un 50% de las oficinas arrendadas. El edificio Titanium ha vuelto a comprobar mi filosofía: hay que
contar con los profesionales adecuados y con construcción adecuada. En
Chile tenemos elementos apropiados para construir edificios capaces de
resistir. Como arquitectos, cuando tomamos la decisión de construir un
edificio, tenemos que hacerlo con los mejores sistemas para asegurar la
calidad, podemos ahorrar en lujos en los muros, pero no se puede
ahorrar en la estructura ni en la calidad de la construcción. El lunes, las obras partieron casi de inmediato, pues ya estamos en
los plazos para entregar. Yo mismo me cambiaré a mi oficina en el piso
52. Contamos ya con la recepción municipal, que recibimos hace unas
semanas. Obviamente, las celebraciones de la inauguración están
suspendidas, quizás hasta abril. No es el momento para celebrar. El
drama humano nos sigue moviendo. Por ello, las obras continúan en la
torre y partirán pronto en Santa Rosa, porque hoy más que nunca debemos
generar empleo. Aunque no opino sobre otras obras, creo que no debe haber cambios
legales muy grandes en el plano de las responsabilidades de las
inmobiliarias y constructoras. Lo que hay que tener es mayor
responsabilidad quienes construimos. Como arquitecto debemos tener la
responsabilidad de tener profesionales adecuados. El mandante no puede
trasladar la responsabilidad a una entidad externa. El arquitecto
también debe ser responsable y ver si es seguro lo que le pide el
mandante. Es una pena también lo que están viviendo las familias con los
problemas en sus casas. Por ello es importante la experiencia de la
inmobiliaria a la hora de fijarse en comprar un departamento o casa. La
experiencia es el principal factor". Fuente: La Tercera
El arquitecto Abraham Senerman cuenta que Titanium La Portada, la
torre más alta de Chile, de 52 pisos, no sufrió grandes daños. Pocos
minutos después del sismo de la madrugada del sábado, a las 4 de la
mañana, el empresario llegó al edificio y revisó los subterráneos y los
primeros seis pisos. Hoy el socio del grupo Bethia en el proyecto
afirma que su prioridad es terminar el inmueble que deberá entregar
durante este mes y comenzar las obras de Parque Titanium en Santa Rosa
de Las Condes para apoyar a la creación de puestos de trabajo.
Torre Titanium: "Pasamos la mejor prueba en el mundo para un edificio de esta altura"
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Don Abraham:
Felicitaciones por su celo profesional, también a sus arquitectos e ingenieros, técnicos y operarios. Si el ejecutivo superior se preocupa de que la calidad antisísmica sea el cometido final de una obra, los resultados se traducirán, inequívocamente, en lo que usted ha constatado con legítimo orgullo. Escasos daños menores en una construcción de tal magnitud, revelan que la ingeniería chilena se halla a la altura que corresponde, no diré, para que no se me califique de chovinista, como de las mejores del mundo pero sí como un ejemplo alentador de que es posible salir airosos de los embates más destructores de la naturaleza. Ojalá que su espíritu de rectitud profesional se traspase a todas las empresas constructoras cuyos edificios y casas presentan daños totales o preocupantes. La ética empresarial no se reduce a ofrecer obras de hermoso aspecto exterior; es imprescindible que sean resistentes a los sismos, la única garantía valedera para preservar la vida de las personas.
Le reitero mis felicitaciones.