Los gobiernos latinoamericanos prevén responder en
bloque a la decisión de Japón de habilitar la partida de su flota
ballenera hacia la Antártida para una nueva temporada de "caza con
fines científicos", según su justificación, que amenaza la vida de un
millar de estos cetáceos en el protegido santuario austral.
Pero
la eventual acción diplomática que estudian los países de la región
integrantes de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) al parecer no
llegará en los tiempos que reclaman las organizaciones
conservacionistas para evitar una nueva matanza de estos mamíferos como
las que se vienen perpetrando año a año.
Japón autorizó


