A principios de los años 90, un grupo de expertos recibió el encargo de diseñar las señales de advertencia de la mayor planta de residuos nucleares de EEUU. El objetivo era avisar a las futuras generaciones de que no deben excavar en el lugar durante los próximos 10.000 años. ¿Cómo conseguirlo? Ésta es la lección que aprendieron aquellos expertos.
“Éste no es un lugar de honor, lo que hay aquí es peligroso y
repulsivo. Es mejor huir ahora”. Enterrada a 700 metros bajo el
desierto de Nuevo México, la Planta Piloto para el Aislamiento de Residuos (WIPP) es una especie


